Lo hacemos de corazón

Por Carlos Gonce

El proceso de actualización de la economía cubana incluye el desarrollo del trabajo no estatal en un importante grupo de actividades, lo que confiere flexibilidad a las producciones y servicios según las necesidades específicas de cada lugar, y al mismo tiempo libera al estado para empeños relacionados con las actividades económicas fundamentales. Los trabajadores no estatales se convierten entonces en un elemento esencial de la economía local.

Pero ¿qué opinan estos trabajadores al respecto?
Para acercarnos a esos criterios conversamos con Yoe Cuadra Franco, trabajador de la especialidad Modista – Sastre, quien es además

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Yoe Cuadra en Callejón del Carmen esquina a Santo Tomás

el secretario general de una sección sindical de trabajadores no estatales en Callejón del Carmen en Santiago de Cuba, y miembro del Comité Provincial del Sindicato de los Trabajadores de la Industria.

 

Yoe ¿cómo valora el rol del trabajo no estatal para la satisfacción de las necesidades de la población?

¿Qué te podría decir? Mira, más que decir es algo que la población lo puede palpar, lo ve, lo vive, porque la actividad no estatal ha venido a llenar muchos baches que existían en nuestra sociedad a raíz de que las actividades estatales se volvieron insuficientes en muchas cosas que no podían cubrir con la calidad que requiere y exige la población.

Esta afirmación suya encierra una paradoja al menos aparente ¿cómo se puede explicar que un trabajador individual, con menos posibilidades, le llegue a lo que no pueden las empresas?

Si te pones a mirar, nosotros tenemos menos recursos que el Estado, individualmente cada trabajador por cuenta propia tiene muchos menos recursos que el Estado, pero tenemos menos que producir. Por otra parte hay algo que nos hace muy poderosos, que ahí es donde le ganamos la batalla a cualquier entidad estatal, y es que tenemos un sentido de pertenencia muy grande, todo lo que producimos lo producimos con amor, porque nos cuesta, y está el talento también.

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Callejón del Carmen

En la calle hay un talento que se estaba perdiendo, pero al abrir estas opciones de actividades no estatales se ha recuperado tal vez un 25 por ciento del talento. Yo sé que hay mucho talento en la calle que recuperar, pero bueno, una parte de ese talento se ha logrado rescatar porque la gente se ha dedicado realmente a lo que le gusta hacer, y no hay cosa mejor hecha que aquella que se hace con gusto.

 

La ampliación del trabajo no estatal trae consigo el tema de la aceptación y la inserción de su labor y papel en la economía local ¿cómo aprecia usted el desarrollo de este proceso?

Mira, la inserción es necesaria, porque la aceptación que tenemos nosotros en la población, por lo que se puede percibir, de un 90 por ciento como mínimo, por los productos y el trato. La población se queja del trato en las entidades estatales, y de la calidad de algunos productos, y nosotros además les ofrecemos mucha garantía.
No obstante tenemos problemas para nuestras producciones y servicios, de manera que eso que nosotros hacemos sólo es un cuarto de nuestra capacidad real. Falta un mercado mayorista donde abastecernos y otros elementos, y hay miles de ideas de cómo organizar eso que nosotros podemos dar si consultan con nosotros como hacerlo. Ideas para que quienes dirigen puedan tomar lo que sea útil, pero que sin dudas contribuirían a una solución.

Se ha referido a la población. ¿Y en el caso de quienes regulan, controlan e interactúan desde la dirección el proceso, la relación es igual de expedita?

No. En muchos casos no se corresponde el discurso que sale en la prensa, en la radio y la televisión, el discurso de nuestros dirigentes, con la realidad, porque no hay una aceptación total. Resulta así: te tolero, pero no te logro aceptar.
Yo sé que la aceptación llega poco a poco, gradual, pero habría que ponerle también un poco más de empeño, más corazón, para que las autoridades nos puedan aceptar como lo que somos, como trabajadores que somos revolucionarios y queremos que la Revolución siga adelante, pero con nosotros.
Nosotros estamos montados en este tren, nosotros no pensamos bajarnos de este tren, incluso, si podemos convertirnos en parte de la locomotora nos vamos a convertir, que nos incluyan en el tren, pero de corazón.

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