Hay mucho que defender.

Imagen 011.jpgPor: Carlos Gonce Socías

Los humanos somos seres de hábitos, de costumbres. Tal vez por eso lo que tenemos delante cada día nos llega a resultar tan común que ya no lo vemos. Posiblemente nos parece que ése es el orden natural de las cosas, que estarán así por siempre, o que no son realmente importantes porque están ahí, algo así como pensar que lo importante es lo que falta. Y en eso, lamentablemente, nos equivocamos.

Entre estas cosas a las que nos acostumbramos y luego no vemos están las bellezas naturales y arquitectónicas de la ciudad en que vivimos, las relaciones con nuestros familiares, amigos y vecinos, y también esas cuestiones de la sociedad que se hacen imperceptibles, aunque tanto ha costado conquistarlas.

Y en este último aspecto quiero detenerme. Porque en nuestra sociedad hay muchas cosas que nos hemos habituado a ver como normales, obligatorias, tanto que ya sólo les vemos los defectos, y hasta algunos piensan que serían perfectamente prescindibles.

clinica-16-04-16-020-copia2ppHabituados a tener un médico a unas cuadras, al cual dirigirnos si nosotros o nuestros hijos tenemos alguna descomposición estomacal, un catarro o un dolor de cabeza, sin la obligación de buscar el dinero para pagarle la consulta, lo llegamos a percibir como lo más normal del mundo.

Y que ese mismo médico o la enfermera nos visite e insista para que alguien del hogar se haga la prueba citológica, se vacune o se chequee la presión, nos parece agobiante y molesto. Y cuando hablamos del tema es para criticar y subrayar las deficiencias del funcionamiento de ese sistema de salud.

Y es cierto, hay mucho perfectible en los servicios de salud, mucho que puede ser mejorado y otras tantas cosas que deben ser cambiadas. Sin embargo, respecto a los estándares de este mundo en que vivimos, la garantía de salud en Cuba es muy superior a la media del orbe. Y no se lo digo yo, sino las evaluaciones de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud. Por eso, de lo que se trata es de mejorar sin perder lo alcanzado, de preservar los logros. Lograr lo que falta sin perder lo que se tiene, diría yo.

La educación universal, gratuita y obligatoria con estándares elevados según la media internacional es otro sector en la misma situación. La equidad para las personas de diferente  género, origen étnico, credo, capacidad y con cualquier otro rasgo distintivo, entra también en ese conjunto de elementos en los que debemos continuar trabajando, aún cuando lo que ocurre en otras latitudes muestra que nuestra situación es diferente, y ciertamente no peor.

La tranquilidad ciudadana, la seguridad en las calles, la prevención del tráfico y consumo de drogas ilícitas y otras particularidades que seguramente usted puede mencionar son también esferas en las que avanzar, aunque con muchos logros reconocibles que defender.

Nada estará si no lo preservamos, pero nada se preservará si no lo visualizamos y reconocemos, si no le banderaconcedemos su importancia y su justo valor. Hay que decidirse activamente a conservar eso que tanto costó conseguir, que es perfectible, pero está ahí, y sin que nos pongamos a ello, puede perderse. Mire a su alrededor con detenimiento y verá que en efecto, tenemos mucho que cambiar pero también mucho que preservar y que defender.

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